Bursitis en la rodilla: Síntomas, causas y el tratamiento más efectivo

Bursitis en la rodilla - Fisioterapia Teatinos Málaga

Si está experimentando dolor, hinchazón y sensibilidad al tacto en la rodilla, es muy probable que se pregunte qué le está sucediendo. Uno de los diagnósticos más comunes para estos síntomas es la bursitis en la rodilla, una condición dolorosa pero, en la mayoría de los casos, tratable. Comprender esta afección es el primer paso crucial para recuperar su movilidad y calidad de vida.

En este artículo, desglosaremos todo lo que necesita saber sobre la bursitis de rodilla. Desde una explicación clara de la anatomía de la rodilla y qué son las bursas (los pequeños «amortiguadores» que se inflaman llenándose de líquido), hasta un análisis detallado de sus síntomas clave, las causas más frecuentes (desde el trabajo hasta el deporte) y, lo más importante, las opciones de tratamiento más efectivas, que van desde el cuidado en casa hasta las intervenciones médicas necesarias. Nuestro objetivo es que, al finalizar la lectura, pueda identificar sus síntomas, entender las posibles razones de su dolencia y saber exactamente qué pasos dar para iniciar un camino de recuperación informado y seguro.


¿Qué es la bursitis de rodilla? Definición y anatomía

La bursitis de rodilla es, simplemente, la inflamación de una o más de las bursas ubicadas cerca de la articulación de la rodilla. Esta inflamación provoca dolor y limitación, especialmente al arrodillarse o doblar la pierna.


¿Qué son las bursas y dónde se localizan en la rodilla?

Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido sinovial que se encuentran entre los huesos, tendones y músculos. Su función principal es actuar como un amortiguador o cojín, reduciendo la fricción y permitiendo que estas estructuras se deslicen suavemente unas sobre otras durante el movimiento. La rodilla, al ser una articulación de gran movilidad y carga, posee varias bursas susceptibles a la inflamación. Las más frecuentemente afectadas incluyen:

  • Bursa prerrotuliana: Ubicada justo delante de la rótula. Su inflamación se conoce como la «rodilla de la sirvienta» o «rodilla de ama de casa», ya que es común en personas que pasan mucho tiempo arrodilladas (como fontaneros o jardineros).
  • Bursa anserina: Situada en la parte interna y baja de la rodilla, donde se unen los tendones de tres músculos (sartorio, grácil y semitendinoso). Es común en corredores o personas con sobrepeso.
  • Bursa infrarrotuliana: Ubicada justo debajo de la rótula.


Tipos de bursitis de rodilla 

La bursitis puede clasificarse según su duración y origen, lo cual es fundamental para el tratamiento:

  • Bursitis aguda: Se desarrolla rápidamente, a menudo después de un traumatismo o un esfuerzo excesivo puntual. El dolor es intenso y la recuperación suele ser rápida con el tratamiento adecuado.
  • Bursitis crónica: Se desarrolla lentamente y es el resultado de una presión o irritación repetitiva y prolongada. El dolor es más constante y puede durar meses o incluso años (Therapy Care Physical Therapy).
  • Bursitis séptica: Es la forma más grave. Ocurre cuando la bursa se infecta por bacterias que ingresan a través de una herida o raspadura en la piel de la rodilla (PMC, National Library of Medicine). Requiere atención médica urgente y, a menudo, antibióticos.
  • Bursitis no séptica: Es la más común, causada por trauma, fricción o condiciones inflamatorias sistémicas.
  • Bursitis hemorrágica: Ocurre cuando hay sangrado dentro de la bursa después de un impacto fuerte.


Síntomas clave de la bursitis de rodilla: ¿Cómo saber si la padeces?

Identificar correctamente los síntomas le ayudará a buscar la ayuda médica adecuada y a aliviar el malestar lo antes posible.


Dolor e hinchazón: Características y localización

El dolor y la hinchazón son los dos signos cardinales de la bursitis:

  • Hinchazón (Edema): Notará una protuberancia suave y palpable en la rodilla. Si se trata de la bursa prerrotuliana, la hinchazón aparecerá justo encima o justo debajo de la rótula. En el caso de la Pata de Ganso, estará en la parte interna-inferior de la rodilla.
  • Dolor: El dolor puede ser sordo y constante, pero se intensifica notablemente con el movimiento o la presión. Es particularmente doloroso al arrodillarse, al presionar la zona o al flexionar completamente la rodilla (Physiopedia).


Otros signos de alerta: Calor, sensibilidad, rigidez y limitación de movimiento

Además de la hinchazón, preste atención a estos síntomas:

  • Calor y enrojecimiento: La zona inflamada puede sentirse más caliente al tacto que el resto de la rodilla.
  • Sensibilidad: La rodilla es muy sensible y molesta incluso con un toque ligero.
  • Rigidez: Puede notar dificultad para doblar o extender completamente la rodilla, especialmente después de períodos de inactividad (al levantarse por la mañana).
  • Limitación de movimiento: En casos severos, el dolor puede impedirle realizar actividades cotidianas como subir escaleras.


Cuándo consultar a un médico (Énfasis en signos de infección: Fiebre, escalofríos, enrojecimiento)

Aunque la mayoría de los casos de bursitis no son emergencias, debe buscar atención médica inmediata si presenta:

  • Fiebre o escalofríos.
  • Un enrojecimiento excesivo o rayas rojas que se extienden desde la rodilla.
  • Dolor muy intenso y punzante que le impide incluso mover la pierna levemente.

Estos pueden ser signos de una bursitis séptica (infecciosa), que requiere un tratamiento urgente con antibióticos y, a veces, drenaje.


Causas y factores de riesgo de la inflamación

La bursitis de rodilla casi siempre es el resultado de una presión excesiva y constante sobre la bursa.


Presión y sobrecarga continua:

La causa más común es la presión prolongada. Los trabajos que requieren arrodillarse con frecuencia sin protección, como los de techador, instalador de alfombras, fontanero o jardinero, aumentan drásticamente el riesgo de desarrollar bursitis prerrotuliana.


Traumatismos y golpes directos

Un golpe directo o una caída fuerte sobre la rodilla pueden inflamar la bursa de inmediato, provocando una bursitis aguda, a veces incluso hemorrágica.


Deportes de impacto y movimientos repetitivos (Corredores, fútbol, baloncesto)

Los atletas están especialmente en riesgo. En los corredores, es común la bursitis anserina debido a la tensión repetitiva de los isquiotibiales. Deportes como el fútbol, el baloncesto o la lucha libre, que implican contacto físico y caídas frecuentes, aumentan la probabilidad de trauma directo (Unpain Clinic).


Enfermedades subyacentes (Artritis, gota, artrosis, diabetes)

Ciertas condiciones médicas sistémicas pueden predisponer a la inflamación de las bursas:

  • Artritis reumatoide y gota: La gota puede hacer que se cristales de ácido úrico se depositen en la bursa, irritándola.
  • Osteoartritis (Artrosis): El desgaste de la articulación puede cambiar la biomecánica y aumentar la fricción.
  • Diabetes: Los pacientes con diabetes tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar bursitis séptica debido a la disminución de la función inmunológica (PubMed, Clinical Microbiology and Infection).


Diagnóstico de la bursitis de rodilla: Pruebas y exploración física

El diagnóstico de la bursitis de rodilla se realiza generalmente a través de un examen físico, aunque a veces se requieren pruebas adicionales para descartar otras patologías o confirmar la presencia de infección.


Exploración física y revisión de historia clínica

El terapeuta examinará la rodilla buscando: la localización exacta del dolor, el grado de hinchazón, calor y sensibilidad al tacto. También le preguntará sobre su historial de lesiones, actividades laborales y deportivas, y si ha notado síntomas sistémicos como fiebre.


Pruebas de imagen (Radiografía, ecografía, resonancia magnética)

Las pruebas de imagen son herramientas esenciales:

  • Radiografía: No muestra la bursa, pero es útil para descartar problemas óseos como fracturas o la presencia de espolones que podrían estar irritando la bursa (Therapy Care Physical Therapy).
  • Ecografía: Es la herramienta más común para visualizar la bursa, confirmar la inflamación y evaluar la cantidad de líquido acumulado.
  • Resonancia Magnética (RM): Se utiliza en casos complejos para distinguir la bursitis de otras lesiones de tejidos blandos, como un desgarro de menisco o un problema de ligamentos.


Punción y análisis del líquido sinovial (Especialmente en casos de sospecha de infección)

Si el médico sospecha una bursitis séptica (por la presencia de fiebre o enrojecimiento intenso), realizará una aspiración (punción) para extraer una muestra del líquido de la bursa. Este líquido se envía al laboratorio para:

  • Determinar si hay bacterias (infección).
  • Buscar cristales (para diagnosticar la Gota).

Este procedimiento es fundamental para iniciar el tratamiento antibiótico adecuado lo antes posible (PMC, National Library of Medicine).


Opciones de tratamiento para la bursitis de rodilla

El tratamiento se adapta al tipo de bursitis (séptica o no séptica) y a su gravedad. La mayoría de los casos no sépticos se resuelven con medidas conservadoras.


Tratamientos conservadores y autocuidado (Método RICE: Reposo, hielo, compresión, elevación)

El tratamiento inicial se centra en aliviar el dolor y reducir la inflamación, siguiendo el protocolo RICE (en inglés):

  • Reposo (Rest): Evitar las actividades que agraven el dolor, especialmente arrodillarse o correr.
  • Hielo (Ice): Aplicar hielo sobre la zona inflamada durante 15-20 minutos, varias veces al día.
  • Compresión (Compression): Usar un vendaje elástico o rodillera para ayudar a reducir la hinchazón (con cuidado de no apretar demasiado).
  • Elevación (Elevation): Elevar la rodilla por encima del nivel del corazón para reducir la acumulación de líquido.


Fisioterapiay ejercicios de fortalecimiento

Una vez que la fase aguda ha pasado, la fisioterapia es crucial para prevenir la recurrencia:

  • Técnicas pasivas para reducir el dolor, la inflamación y comenzar con la recuperación: Electrólisis, neuromodulación, Sístema súper Inductivo…
  • Ejercicios de fortalecimiento muscular del cuádriceps y los isquiotibiales para estabilizar la articulación.
  • Uso de dispositivos de asistencia para reducir la carga sobre la rodilla.


Infiltraciones (Corticoides o ácido Hialurónico)

Si el dolor y la inflamación persisten a pesar del tratamiento conservador, el médico puede recomendar una infiltración de corticosteroides (antiinflamatorios potentes) directamente en la bursa. Este procedimiento proporciona un alivio rápido y duradero, pero debe realizarse bajo estricta supervisión médica para evitar complicaciones.


Tratamiento quirúrgico (Bursectomía) y cuándo es necesario

La cirugía, llamada bursectomía (extirpación de la bursa), es el último recurso. Se reserva para:

  • Casos de bursitis crónica y recurrente que no responden a ningún otro tratamiento.
  • Casos de bursitis séptica grave donde la infección no se puede controlar con antibióticos y drenaje.

La rodilla puede funcionar normalmente sin la bursa, ya que el cuerpo forma una nueva a lo largo del tiempo (Therapy Care Physical Therapy).


Consejos para evitar la reaparición de la bursitis

La prevención es la mejor estrategia para mantener su rodilla sana y libre de dolor.


Uso de rodilleras y superficies acolchadas

Si su trabajo o actividad requiere arrodillarse, el uso de rodilleras acolchadas es fundamental para distribuir la presión y proteger la bursa prerrotuliana. En casa, use una colchoneta blanda.


Modificación de la actividad física y técnica deportiva

  • Realice un calentamiento adecuado antes de cualquier actividad física intensa.
  • Utilice el calzado adecuado.
  • Si es corredor, evalúe su técnica de carrera y considere reducir la distancia o intensidad si nota dolor persistente.


Control del peso corporal

Mantener un peso saludable reduce la carga general sobre todas las articulaciones, incluyendo la rodilla, disminuyendo el riesgo de bursitis anserina y el desgaste general (Unpain Clinic).


Recupere el control de su movilidad

La bursitis en la rodilla es una afección dolorosa pero manejable. La clave para una recuperación exitosa reside en la detección temprana de los síntomas, la correcta identificación de la causa (presión, trauma o enfermedad subyacente) y la adherencia al plan de tratamiento. Si los síntomas persisten o empeoran, o si nota signos de infección (fiebre, enrojecimiento), no lo dude.

Si sospecha que padece bursitis o sus síntomas no mejoran después de una semana de autocuidado (RICE), es crucial obtener un diagnóstico preciso. Haga una consulta con nuestros fisioterapeutas hoy mismo para confirmar el diagnóstico e iniciar un plan de tratamiento personalizado. ¡Su bienestar articular no puede esperar!




Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Bursitis de Rodilla

¿Cuánto tiempo tarda en curarse la bursitis de rodilla?

La duración de la recuperación depende del tipo de bursitis y del tratamiento. La mayoría de los casos no sépticos y agudos responden bien al tratamiento conservador (RICE) y mejoran significativamente en una a dos semanas. Sin embargo, la hinchazón total puede tardar varias semanas en desaparecer por completo. La bursitis crónica o séptica requiere un tratamiento más prolongado, que puede ser de varias semanas a meses.

¿Puedo seguir haciendo ejercicio si tengo bursitis?

Generalmente, se recomienda evitar las actividades que causan dolor y presión directa sobre la bursa, como correr, saltar o arrodillarse, especialmente en la fase aguda. El reposo relativo es clave. Una vez que el dolor disminuye, puede comenzar con ejercicios suaves de fortalecimiento y estiramiento recomendados por un fisioterapeuta. La natación o la bicicleta estática suelen ser buenas alternativas de bajo impacto.

¿La bursitis de rodilla vuelve a aparecer?

Sí, la bursitis puede ser recurrente, especialmente si no se abordan las causas subyacentes. Si la afección está ligada a su trabajo (por la presión continua) o a un mal hábito deportivo, es crucial implementar medidas de prevención como usar rodilleras, mejorar la técnica y realizar ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad. Sin estos cambios, la inflamación puede volver a aparecer.

¿La bursitis se puede confundir con la artritis o la tendinitis?

Sí, los síntomas son similares (dolor, hinchazón). Sin embargo, la artritis afecta la articulación en sí misma (dolor articular más profundo y rigidez matutina prolongada), mientras que la bursitis se localiza en la bolsa superficial. La tendinitis implica dolor directamente en el tendón (como la tendinitis rotuliana). Un médico o fisioterapeuta puede diferenciar el diagnóstico basándose en la localización exacta del dolor y las pruebas de imagen.

¿Es peligroso drenar el líquido de la bursa?

La aspiración (drenaje o punción) es un procedimiento seguro cuando lo realiza un profesional de la salud con experiencia. Se realiza con agujas estériles y es vital en casos de sospecha de bursitis séptica para analizar el líquido y evitar que la infección se propague. Existe un pequeño riesgo de infección o de que el líquido se acumule de nuevo, pero los beneficios diagnósticos suelen superarlo.

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